Comienzan las capacitaciones en el marco del PROSAR – Operar es Vincular

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En el marco del PROSAR (Programa Solidario de Abordaje Remoto en Salud Mental “Operar es Vincular”), tendrán lugar un a serie de capacitaciones simultáneas en varios puntos del país, a partir del jueves 23 de abril. Las mismad son de acceso gratuito, y buscan brindar conocimientos para realizar de forma solidaria un abordaje remoto en salud mental,con maniobras de primeros auxilios psicológicos y contención emocional de casos de emergencia y/o pánico social, en personas con mayor vulnerabilidad psicosocial.

¿Qué es el PROSAR?

PROSAR, es una iniciativa de una red de profesionales, técnicos/as, docentes e investigadoras/es independientes y de diversas universidades y entidades sociales. Se propone como una instancia científica, social y comunitaria de investigación básica y aplicada, transferencia, formación, capacitación en servicio, extensión universitaria y divulgación, desde la cual elaborar conocimientos y acciones necesarias para impulsar la inclusión mental por el ejercicio de los derechos, reducir las situaciones de vulnerabilidad social y resignificar la prevención, dando respuesta a las demandas de apoyo, asesoramiento técnico y formativo y difundiendo los resultados que de ello se deriven. 

Es la primera vez en la historia moderna del país que se suscita un confinamiento social generalizado de la población. Muchísimas personas, siendo o no pacientes de servicios o prestadores de salud mental se encuentran aislados. Los profesionales y técnicos también. El Estado no puede asumir el gigantesco fenómeno del aislamiento, y se enfoca en la no transmisión del virus.

Un grupo de organizaciones, a través de diversos organismos civiles y movimientos sociales del ámbito del quehacer psicosocial nos hemos agrupado y organizado para cubrir una función de contacto remoto al efecto de escuchar, sostener, contener y vincular personas que se encuentren en situación de mayor vulnerabilidad.

En función de ese objetivo nos proponemos implementar un conjunto de dispositivos para el cuidado de la salud mental de la población de nuestro entorno, en una gestión masiva, basada en la conjunción y articulación de personas demandantes de un servicio de atención profesional y un equipo de voluntarios, profesionales del ámbito de la salud mental, capaces de intervenciones centradas en un primer foco de captación y eventual derivación, si fuera preciso, a organismo públicos competentes.

En la “numerosidad social” (F. Ulloa), haremos hincapié en mejorar la capacidad vincular de las personas, aún en la situación de aislamiento físico, tomando como soportes todos los elementos e instrumentos de comunicación disponibles.

Para ello, nos apoyaremos en la construcción que viene desarrollando el Programa Solidario de Abordaje Remoto de la Salud Mental “Operar es Vincular” (PROSAR). El PROSAR es un programa articulado de acciones de investigación, formación y divulgación, que se desarrolla con una clara vocación intersectorial de facilitación, recuperación y resignificación de los procesos de organización sociocomunitaria, desde la cotidianidad de la gente y sus subjetividades, en especial, de los grupos más oprimidos y silenciados de la comunidad.

A través de sus sentimientos, vivencias, documentos personales, historias y experiencias vividas durante la historia reciente de nuestro país, se pretende generar los marcos sociales necesarios para que sus trayectorias, acciones y voces faciliten el ejercicio de los propios derechos y la justicia social.

Para ello, el PROSAR proporciona un espacio de trabajo intersectorial que pone el énfasis en el abordaje comunitario de la salud mental de la población como derecho humano. Además, a partir del PROSAR, también se pretende: a) participar e incidir en el proceso de profundización de la democratización institucional y comunitaria de la sociedad, a través de abordajes compatibles con un estado democrático de derecho; b) contribuir a superar los principales problemas y obstáculos existentes en las sociedades y nuestras instituciones, para desarrollar una política de implementación plena y efectiva de los derechos a la salud mental de la población, y c) generar bases teóricas y técnicas para consolidar redes de debate, reflexión y enseñanza-aprendizaje sobre nuestra identidad profesional como cientistas sociales de nuestro tiempo, desarrolladas en procesos de participación activa con derecho al disenso y a la participación y autogestión de los grupos en los procesos de cambio y transformación social que los afecta.

Igualmente, resulta indispensable la incorporación de la perspectiva de género en los trabajos sobre salud mental de la población. Debe estar presente de forma permanente, diaria, transversal, reconociendo los efectos que la violencia política tuvo en los hombres y las mujeres y disidencias diversas, entendiendo la manera diferenciada en que sus derechos humanos fueron afectados. La discriminación y mayor invisibilidad que implica la habitual falta de consideración de este aspecto, obliga a diseñar las estrategias para incorporar en las actividades, de manera muy clara, el impacto diferencial de género en las producción de datos, estadísticas, conclusiones y alcances de las recomendaciones que se efectúen; el reconocimiento de que los roles tradicionales de género no deben condicionar la orientación del trabajo pero sí ser identificados y reconocidos en su materialidad, considerar la necesidad de que la voz de las mujeres -tradicionalmente ignorada- sea adecuadamente escuchada, incluso sobre representándola, y desarrollar mecanismos para hacer visible la voz de las mujeres y la violación específica de sus derechos humanos, con el protagonismo y liderazgo de las actividades y productos previstos en cabeza de personal técnico profesional, administrativo, docente e investigador femenino.

Es probable que hoy resulte más difícil aniquilar y generar el olvido de toda una cultura de lucha y resistencia social a la opresión en materia de salud mental de la población. Sin embargo, muchas dinámicas sociales siguen determinadas a imponer relatos sociales y técnicos en base a la eliminación de “los otros”. El mismo proceso de mundialización de las estructuras de dominación del dispositivo corporativo-financiero-militar del capital en su actual fase neoliberal de fascismo social, también lleva implícita una dinámica homogeneizadora destructora de las culturas, idiosincrasia y prácticas profesionales de lucha y resistencia social, que pretende desdibujar las diferencias. En este sentido, y tal como aquí se propone, un movimiento profesional, social, académico e intelectual y unas políticas públicas de salud, fuertemente comprometidas con los derechos humanos, puede contribuir a la reducción de la vulnerabilización de los grupos más expuestos a quedar excluidos del derecho a la salud mental de la población.